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En estos últimos tiempos en los que estoy adentrándome en el mundo del llamado Mindfulness, con raíces en el budismo según quien lo presente, es decir, abordando las actitudes de aferramiento y aversión a las cosas y las situaciones, estoy llevando especial atención al mecanismo de la aversión.

Porque yo puedo ser propensa a rechazar lo que no me gusta, lo que no me cuadra, lo que no es como yo quiero que sea, y fue sobre este aspecto donde un día de estos en una sentada (práctica de meditación), me di cuenta de esta tendencia.

Llegué a la conclusión de que NO GUSTAR algo es totalmente natural, por eso las personas no tomamos comidas en mal estado, salimos rápido de un lugar que huela de modo pestilente, dejamos de lado ciertas acciones o ciertos hábitos, escapamos a ciertas situaciones o individuos que puedan resultarnos tóxicos, todo ello como un mecanismo inteligente de la naturaleza para asegurar nuestra supervivencia en el mayor grado óptimo posible.
Ahora bien, LA AVERSIÓNNNNN, eso es otro tema que veo relacionado con las expectativas, exigencias, creencias, deseos, ñoñería…

Es decir, que algo, alguien, una situación, una cosa, no me guste porque no encaja con lo que yo quiero, lo considero consecuente, de hecho no encaja con mi mapa de vida pero sentir aversiónnnn, no viene al caso, eso es querer cambiar los acontecimientos, querer cambiar al otro o la otra, querer cambiarme a mí con las limitaciones, la perspectiva, la manera de funcionar aquí-ahora (ojo que nada tiene que ver con el deseo genuino de auto-conocimiento y su correspondiente transformación).

La aversión es la pura pelea con la realidad que me encuentro frente a mi, y eso, eso no me conduce a ninguna otra parte que no sea el rechazo, el deseo continuo de que las cosas y las personas sean de otra forma, por tanto a la insatisfacción permanente (ojo de nuevo que esto no quiere decir que no tengamos una dirección).
Así que me he propuesto -GRAN META!- ser consciente durante el día de los momentos en que algo o alguien no me gusta y del momento cuando empiezo a experimentar aversión, mecanismo alimentado por el programita personal, con el propósito de dejar de dar de comer a dicho programita, o sea, de no engancharme, no creérmelo, no ponerle energía haciéndolo más grande con todo tipo de ideas…

Es mi voluntad practicar esto cada día (festivos también jeje) y convertirme en un ser más pacífico.

FELIZ CONSCIENCIA!!

Mª Rosa Parés Giralt

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